El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza
Leonardo Da Vinci
La hora del baño es uno de los momentos del día más especiales de los primeros meses de vida de tu bebé, y un ritual ideal para generar sensación de rutina y preparar el cuerpo y la mente de tu pequeñín para la noche de sueño.
¿Qué beneficios tiene el baño para la salud, desarrollo y bienestar de tu bebé? ¿Qué pautas recomiendan los pediatras? Y, ¿qué juguetes y complementos pueden ayudar a hacer la experiencia más divertida y emocionante? Quédate a leer.
Cómo bañar a tu bebé, según la Asociación Española de Pediatría
La pauta más importante que debes recordar es que nunca -y bajo ninguna circunstancia- debes dejar a un niño en el baño solo y sin supervisión. No es necesario bañar a diario a los bebés de 6 meses -que apenas se ensucian- todos los días, sino que depende de las preferencias de los padres y del niño.
Cuando el peque ya gatea y come solo -por lo que se mueve y se mancha mucho más- ya es recomendable incrementar la frecuencia del baño y hacerlo todos los días. Además, en el segundo semestre de vida ya no es una actividad pasiva de limpieza y cuidados, sino un momento de diversión, juego y conexión. A partir de los dos años va ganando en autonomía para asumir tareas de higiene con supervisión.
La Asociación Española de Pediatría facilita los siguientes consejos:
- La temperatura ideal para bañar a un bebé: lo recomendable es que el agua esté en una horquilla parecida a la temperatura corporal (36-38 °C).
- Para evitar quemaduras, puedes comprobarla previamente con un termómetro, o bien de forma manual, con el dorso de la mano o el codo.
- Es importante que la temperatura ambiente sea agradable, para que el niño no sienta frío ni al entrar ni al salir del agua. Se recomienda que esté en un rango entre 22-24 °C.
- No llenes la bañera en exceso: con unos 15-20 centímetros de agua es suficiente.
- Deposita en la bañera una superficie rugosa para evitar resbalones. Evita tener aparatos eléctricos cerca-
- Puedes utilizar la mano o una esponja fina, usándola con suavidad. El jabón debe tener pH neutro y sin irritantes ni colonia.
- Seca bien a tu bebé, con suavidad, y prestando especial importancia a los pliegues (ingles, axilas, cuello) y a la zona genital. En recién nacidos, debes lavar a diario el cordón umbilical con agua y jabón, secándolo adecuadamente.
- La ducha se recomienda cuando el niño la acepta mejor, habitualmente a partir de los cuatro o cinco años.
- Frecuencia variable: si es un momento agradable para tu bebé, recuerda que puedes hacerlo diariamente, mientras que si supone un estrés, puedes espaciar los baños mientras es pequeñito. Otros organismos, como la Academia Americana de Pediatría, recomiendan bañar al bebé tres veces por semana para mantener la piel limpia sin resecarla.
Recuerda que la bañera de tu bebé debe cumplir determinados requisitos: seguridad y estabilidad, diseño ergonómico, base antideslizante, bordes redondeados y materiales no tóxicos. Es valorable su portabilidad o su carácter evolutivo para aprovecharla durante más tiempo.
Beneficios de la hora del baño: cuidado de la piel, estimulación sensorial y amor a raudales

Estos son algunos de los beneficios de bañar a tu bebé con regularidad. Según explica el NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), los baños regulares mantienen al bebé limpio y sano, previenen infecciones de la piel y lo ayudan a tener un buen descanso.
- Higiene: el primer motivo es, lógicamente, mantener a tu bebé limpito, previniendo infecciones cutáneas, manteniendo su delicada barrera cutánea y eliminando bacterias, sudor y suciedad. Utilizar productos suaves y adecuados es esencial para que tu bebé esté hidratado.
- Experiencia multisensorial: el momento del baño es ideal para estimular los sentidos de tu peque y propiciar su desarrollo. El olor del jabón, la contemplación de las burbujas, el tacto del agua caliente o el sonido del borboteo son toda una experiencia para él.
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Preparación para el sueño: si bañas a tu bebé de noche, lo ayudarás a dormir mejor. Un estudio de la Escuela de Ingeniería de Cockrell (Estados Unidos) descubrió hace pocos años que bañarse una o dos horas antes de acostarse mejora la calidad de nuestro sueño.
- Ritual relajante: aunque no a todos los bebés les gusta, el baño nocturno genera sensación de rutina, seguridad y asociación con el descanso.
- Conexión emocional: el baño es un importante momento de vínculo, de amor y de cercanía física. Aprovéchalo para conectar con tu bebé -y desconectar de estímulos externos-, grabar recuerdos imborrables, reír y disfrutar.
Los complementos ideales para la hora del baño

Hay muchos juguetes para la bañera perfectos para tu hijo, como te contamos aquí:
- Libros impermeables: están diseñados para disfrutar dentro y fuera del agua, desde Veo, VEO: un submarino a Berta la Ballena, Arturo el Pez o Mi libro de baño mágico. Tener un cuento sensorial, blandito y acuático a mano siempre te traerá muchas alegrías.
- Patitos y otros juguetes de goma o silicona: los patitos de toda la vida y los juguetes apilables de silicona, como vasos o anillos, desempeñan varias funciones: desde mordedores que ayudan a la dentición a elementos para el desarrollo psicomotriz. ¡Diversión asegurada en el agua!
- Pompero: ¿a quién no le gusta hacer pompas en la bañera? Les ayudarás a desarrollar el sentido del tacto y a disfrutar con el jabón.
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Pinturas para el baño: este pack, que incluye 6 pinturas de cera y una esponja con forma de estrella de mar, es ideal para convertir esta rutina en una actividad lúdica, de aprendizaje y de creatividad.
- Juego de pesca: este juguete para atrapar con una caña barquitos y peces permite a tu bebé desarrollar la destreza y la concentración.
Gracias, un día más, por acompañarnos. ¡Al agua patos!

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