"Todo lo bueno, todo lo mágico sucede entre los meses de junio y agosto"
Jenny Han

El verano es un momento ideal para que los niños aprendan nuevas y vibrantes habilidades que durante el curso escolar tienen menos tiempo a cultivar o adquirir -o que no son tan viables por la falta de horas de luz, la lluvia o los horarios más ajetreados de conciliación para las familias-. Entre eternos y azulados días de playa, fantásticas excursiones a lugares desconocidos, jornadas de piscina, tardes en el parque o campamentos de verano, también debe haber un hueco para el aprendizaje, esa chispa que pone los cerebros a funcionar, que activa la concentración y que trae la mente al momento presente. Aprender una habilidad nueva no solo es emocionante, divertido y genial -tanto para los peques como para los adultos-, sino que conlleva numerosos beneficios tanto a nivel físico como mental. Cuando alguien aprende cosas nuevas, calma la reacción de lucha o huida, por lo que se reduce el riesgo de ansiedad. Al ejercitar una habilidad desconocida también se desprende dopamina, aumentando el bienestar; se forjan nuevos patrones neuronales y se incrementa la plasticidad cerebral. Las nuevas destrezas ayudan a regenerar las células cerebrales a cualquier edad, a evitar la depresión y a incrementar el flujo sanguíneo al cerebro. ¡Son todo ventajas! Algunas de estas nuevas habilidades implican movimiento, equilibrio, coordinación motora, concentración o entrenamiento neuromuscular, por lo que son fantásticas para cuidar del organismo, prevenir futuras enfermedades y evitar problemas como la obesidad infantil o la diabetes. Otras, implican una mejora del lenguaje y su dominio, una gran experimentación sensorial o el contacto con la naturaleza, fomentando la sensibilidad y empatía de los niños hacia el resto de seres vivos del planeta. Por último, aprender algo nuevo facilita un estado de flujo cerebral -o sensación de fluir-, un término identificado por el psicólogo húngaro-estadounidense Mihaly Csikszentmihalyi en 1988 y que un reportaje de la BBC define como una fase entre la acción y la conciencia en la que aparece la creatividad y tenemos un mayor rendimiento.

11 habilidades que los niños pueden aprender en verano

habilidades para verano

  • Cocinar: El verano es uno de los momentos ideales para que tus hijos empiecen a adquirir habilidades culinarias básicas, aprendiendo a hacer de pinches, troceando alimentos (siempre con un cuchillo de punta roma cuando son pequeños), batiendo y mezclando ingredientes o experimentando sabores. Prueba con la repostería, las recetas de pícnic o una buena masa de pizza, y utiliza páginas web como la fabulosa Pequerecetas.
  • Cultivar sus propios alimentos: Aprovechar el jardín para tener una huerta, solicitar plaza en un huerto urbano de tu ciudad o incluso plantar frutas y hortalizas en tu azotea, tus ventanas o el interior de tu casa es una actividad genial para hacer con niños. Aunque no tengas mucho espacio, vídeos como este te enseñan a hacer un huerto para niños, paso a paso.
  • Comprender un mapa: Ir de excursión a la montaña o dar un paseo por tu ciudad y enseñarles a interpretar un mapa en papel les encantará. Una idea extra es explicarles los puntos cardinales y que sepan como usar una brújula.
  • Patinar: Los días dorados, los atardeceres frescos y el sol son ideales para que los más chiquitines se pongan sobre ruedas y aprendan a patinar, una sensación inolvidable y un deporte que les permite cuidar de su corazón, fortalecer sus huesos o mejorar su coordinación motriz, su equilibrio y su tono muscular o No te olvides de que se pongan casco, ¡y a la aventura!
  • Habilidades de supervivencia: Aprender a hacer nudos, a construir un fuerte, a hacer un filtro de agua en el campo, a hacer fuego o a que compren su cuaderno de campo para dibujar insectos, pájaros, punto de referencia o todo aquello que han aprendido les encantará.
  • Fotografía: El verano es un momento genial para cultivar la pasión por la fotografía en familia, ya sea con cámara analógica, digital o instantánea. Empieza por enseñarles algunos consejos básicos y propón actividades como crear un álbum, un árbol genealógico con sus familiares cercanos o un reportaje fotográfico al aire libre. En esta guía encontrarás un completo puñado de ideas.

los peques cocinan

  • Escribir su diario: Si todavía no escriben su diario, la época estival es perfecta para disponer de un ratito al día para esta actividad. Les ayuda a ser más curiosos, observadores y creativos; a inmortalizar mejor sus momentos de infancia; a trabajar la percepción del yo o a expresar mejor sus sentimientos. Respeta su intimidad: no lo leas, y cómprales un diario bonito con su llave y su candado. Incluso pueden decorarlo con sus propios dibujos y pegatinas.
  • Contemplar las estrellas: Las noches despejadas de verano -especialmente lejos de núcleos urbanos- y acontecimientos como las Perseidas son momentos perfectos para aficionar a tus hijos en la astronomía y la contemplación de constelaciones, estrellas fugaces, fases de la luna y otros fenómenos celestes. Consulta este listado de los mejores libros de astronomía para niños y construye con ellos esta maqueta del sistema solar.
  • Esnórquel, natación y buceo: Los niños más pequeños y menos experimentados pueden aprender con clases de natación, perfeccionar sus estilos de nado y los más intrépidos, atreverse a hacer sus primeros pinitos en esnórquel y buceo, así como en otros deportes de agua como el surf, el wake o el esquí acuático.
  • Yoga: El yoga permite a los niños desarrollar su flexibilidad, su fuerza, su equilibrio y su resistencia, a relajar sus músculos, a liberarse de angustias, obsesiones y miedos y a dormir mejor. Puedes practicarlo al aire libre con ellos, en lugares tan mágicos y especiales como el bosque, el parque o la playa. Empieza por posturas básicas como gato-vaca, la cobra, el perro cabeza abajo o el pez.
  • Educación financiera básica: Según su edad, este verano los niños pueden aprender a hacer sumas y restas sencillas, a hacer pequeños recados como comprar el pan, a comenzar un plan de ahorro con una hucha o a conocer términos como presupuesto financiero. Puedes enseñarles a dividir su dinero, a fijarse metas o las distintas opciones que tienen para ahorrar.
En definitiva, el verano es un momento ideal para aprender, para disfrutar y para descubrirse por dentro y por fuera. Indaga en sus inquietudes y motivaciones para que aprendan algo nuevo: también puede ser un idioma, un juego de mesa, un instrumento o un hobby como el coleccionismo de sellos, monedas, hojas o flores.

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