Queda poco para el final de la temporada navideña, la mágica noche de reyes y el retorno de la rutina... no solo para los adultos, sino también para los más pequeños de la casa.

Después de días de reencuentros familiares, de los nervios esperando a Papá Noel o a su Rey Mago, de abrir regalos y tener nuevos juguetes, de ciertos cambios de horarios -como trasnochar o levantarse más tarde- o largas comilonas, los niños precisan de ciertos hábitos para tener una adaptación escolar positiva después de las vacaciones de Navidad.

¿Qué es exactamente la adaptación escolar? Un trabajo académico de la Universidad de La Sabana define la adaptación escolar como la habilidad para manejar y aceptar las exigencias académicas, participar en las actividades escolares y convertirse en un alumno independiente, mientras que la adaptación social alude a la habilidad del alumno para construir relaciones positivas y significativas con compañeros y profesores (Bart, Hajami, Bar-Haim, 2007).

Según el Centro Europeo de Posgrado (CEUPE), hay diferentes factores que influyen en una buena o mala adaptación escolar, como el apoyo familiar y el entorno social -cuanto más sólido sea y más abierta sea la comunicación, mucho mejor-, así como las experiencias previas del niño y los rasgos de la personalidad, puesto que los niños introvertidos suelen requerir más tiempo de adaptación.

Después de las navidades, la adaptación escolar no es tan intensa como la de septiembre, ya que las vacaciones son mucho más cortas que las de verano. Sin embargo, los niños pueden estar estresados, irritables, tristes o ansiosos. Muchos manifiestan que prefieren quedarse en casa, que no quieren separarse de sus familias o que odian volver a madrugar o enfrentarse a las tareas académicas.

La vuelta al cole y los nuevos retos pueden generarles agobio, angustia y apatía, por lo que es importante tener a mano algunos consejos para facilitar la vuelta al cole después de Navidad.

9 consejos para la vuelta al cole después de Navidad

Adaptación escolar vuelta al cole

La clave principal está en volver a las rutinas de siempre: de sueño, de comidas, de deberes, del baño o de lectura. Paciencia, hábitos positivos y mucho cariño serán los ingredientes clave para una buena adaptación:

  • Volver a la rutina de sueño habitual: en navidades los horarios son más caóticos y los niños se acuestan más tarde o ven alterada su rutina. Es importante que vuelvan a acostarse y a levantarse a la misma hora, garantizando las suficientes horas de sueño -entre 9 y 12 en el caso de los niños entre 6 y 12 años- para que haya un descanso reparador.
  • Alimentos saludables: volver a las comidas de siempre con los horarios habituales también es importante. Incluye alimentos frescos, verduras de temporada, fruta en abundancia, frutos secos, pescados grasos, cereales integrales, legumbres o huevos para aportar a los niños energía y nutrientes esenciales para la vuelta al cole, como los ácidos grasos omega-3, el ácido fólico, la vitamina E, el magnesio o el calcio, entre muuchos otros.
  • Adiós a los excesos: los dulces navideños, las golosinas y las comidas grasas y pesadas propias de la Navidad deben dejarse atrás y reservarse para las ocasiones especiales, como ir al cine, el fin de semana o un cumpleaños.
  • Inculca ilusión por la vuelta al cole: es importante hablar con tus hijos sobre las experiencias vividas esta Navidad y lo bonito que será el reencuentro con sus compañeros para compartir recuerdos. Seguro que les resulta emocionante volver a jugar con sus amigos o disfrutar de los nuevos regalos en su compañía.
  • Actitud positiva: los niños absorben lo que ven, por lo que si tú te quejas constantemente de la vuelta al trabajo es posible que les contagies apatía, tristeza, pesimismo y estrés. Para enfrentar la adaptación escolar podéis hacer una lista de planes apetecibles o de todas las cosas buenas que tiene ir al cole.
  • Sensación de seguridad: además de una rutina bien estructurada, la anticipación generará en el niño una sensación de seguridad. Recuérdale y explícale sus horarios y asignaturas, las actividades extraescolares a las que acudirá o los próximos planes en familia. Además, los rituales de despedida, como los besos mágicos, o poder llevarse un objeto de apego con él, le facilitarán el camino.
  • Puntualidad: cuida especialmente la puntualidad a la hora de llevarlo y recogerlo del cole, y dedica tiempo de calidad a su vuelta para actividades que le gusten. Podéis dar un paseo, hacer manualidades, leer un cuento, cocinar juntos y un largo etcétera.
  • Ambiente relajado en el hogar: las prisas, los gritos, el ajetreo y los agobios pueden ser una fuente de ansiedad para el niño. Procura acudir al centro escolar con tiempo, dedicar un tiempo a comer en familia un desayuno rico y equilibrado, a preparar la mochila y el material con mimo o a preguntarle por sus actividades en el cole.
  • Recordatorio de momentos divertidos: al final del día, compartid qué momentos especiales ha habido, qué cosas nuevas ha aprendido o qué le han contado sus compañeros de sus vacaciones de Navidad. Este hábito le ayuda a dar sentido y significado a su rutina. Si el niño manifiesta tristeza, ira o ansiedad o ha tenido algún problema, lo recomendable es que hables personalmente con su profesor.

¡Todavía quedan algunos días de vacaciones! Disfrútalos en compañía de tus seres queridos, feliz vuelta a la rutina, y si te faltan algunos regalos de Reyes, pásate por nuestra web. ¡Tenemos el juguete perfecto para ti!

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